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Centros realizan obra encomiables para sacar a los niños de las calles.

Para evitar que las calles se conviertan en su refugio, niños y jóvenes de distintos puntos del país son llevados por sus propios padres, algún pariente o allegado al Hogar Escuela Santo Domingo Savio, el cual ha sido un amparo para menores en condición de riesgo desde 1955.

Ante situaciones complejas como la extrema pobreza, familias disfuncionales, abuso físico o sexual, los menores ingresan a la residencia y semi-residencia a través de un proceso que inicia con la búsqueda y selección que se realiza anualmente, explicó su director el padre Oscar Almonte.

“Las personas que necesitan este espacio se inscriben en una lista, luego entre enero-marzo nosotros los visitamos sorpresivamente para conocer la realizad en que el menor de edad vive. Vienen aquí porque no tienen quien vele por ellos”, explicó.

Agregó que tras agotar dicho proceso, los menores son inmersos en una semana de ambientación para acoplarlos a la dinámica del hogar o del programa, evitando ser desvinculados de sus familiares, retornando a sus hogares, en caso de tenerlos, cada fin de semana.

El Hogar Escuela Santo Domingo Savio tiene capacidad para unos 100 niños, contando en la actualidad con 92; de ellos 45 semi-residentes y el resto asistido de forma ambulatoria. Allí reciben asistencia escolar, actividades deportivas, manualidades, música y formación catequística.

Desde su apertura en la epoca de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo como un orfanato, el hogar ha albergado y asistido de forma ambulatoria a más de 80 mil niños y adolescentes.

En la actualidad el hogar escuela cuenta con un personal fijo de 25 personas, además de 20 voluntarios que ofrecen asistencia de lunes a jueves. De igual forma, los menores son inscritos en la escuela del mismo nombre que forma parte del recinto.

El padre Oscar Almonte se quejó de que a pesar del trabajo que realizan, el presupuesto le fue recortado sin ninguna explicación hace un año, recibiendo apenas unos 280 mil pesos mensuales por parte del Ministerio de Educación.

Canillitas con Don Bosco

La Red de Muchachos y Muchachas con Don Bosco, dirigida por la orden Salesiana, maneja 12 centros en el país, cinco que funcionan como hogares, dos de estos para menores en condición de calle e igual número para la atención de niños trabajadores, en el que se destaca Canilitas con Don Bosco.

El centro fue fundado en 1985 para ofrecer capacitación a niños y adolescentes que trabajan en las calles vendiendo productos, periódicos, limpiando zapatos y los vidrios de vehículos en las intersecciones.

“Canillitas no es un hogar, es un centro diurno donde los muchachos asisten en su tiempo libre de la escuela para restarles tiempo en las calles, ya que nuestro objetivo es la prevención y erradicación del trabajo infantil”, explicó Karen Montás, directora ejecutiva del centro.

Allí los menores son inmersos en una serie de actividades atractivas que los obliga a comprometerse en regresar cada día, a través de la música, el arte y el deporte, cubriendo además las deficiencias académicas que muestran, como escritura y lectura.

Canillitas con Don Bosco, ubicado en la calle Manuela Díez número 67, en el sector María Auxiliadora, capacita alrededor de 140 niños y adolescentes de sectores como Guachapita, La Ciénaga, Villa María y 27 de Febrero.
Los jóvenes son buscados en las calles por personal del centro, para luego entablar comunicación y lograr el consentimiento de sus familias y tutores para ser partes del programa.

Para la operación de los 12 centros, la Red de Muchachos y Muchachas con Don Bosco agota un presupuesto anual de 60 millones de pesos, los cuales no cubren las necesidades reales de los mismos.

Fuente: El Día

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